LAS FASES DE LA ACEPTACIÓN DEL PÚBLICO





Desde que comencé en la comedia el #público para mí era una especie de ser mitológico. Había escuchado a mi #profesor hablar del manejo de la energía del público sin terminar de entender a qué se refería, y vivía viendo cómo algunas compañeras tenían un nosequé que hacía que se metieran el público en el bolsillo desde el segundo uno. Cuando a mí me pasaba eso era una #experiencia religiosa. Lo gozaba como si fuera mi última noche en el escenario y rezaba a la diosa de la comedia para que esa fuera la noche definitiva en la que por fin el misterio del público dejara de ser una incógnita para mí. Sin embargo mi camino hasta el conocimiento del público fue mucho menos místico.


Para la mayoría de seres mortales, entender por qué unos días con, aparentemente, las mismas circunstancias triunfamos y otros días nos enterramos en vida es un trabajo de observación, descifrado, asimilación y desarrollo de un sentido arácnido.


El público es mucho más que un conjunto de gárgolas descerebradas que solamente sirven para pagar una entrada. Y a la vez mucho menos que un extraterrestre que se comunica con logogramas.


Cuando una compañera/o no toma conciencia de esto es común verlo bajar del escenario al grito de ‘vaya público de mierda’. La traducción de esa frase es: no sé qué coño ha pasado.



No saber qué estamos haciendo en el escenario es pecado mortal de la comediante (o conferenciante) y no podemos culpar al público de ello.


Ignorar esto nos lleva a pasarlo mal, a auto juzgarnos, convencernos de que somos malísimas en lo nuestro, que el público no nos siga, nos exponemos a una mala crítica, afrontamos el siguiente escenario con miedo (que no es la mejor mentalidad) y retrocedemos varias casillas en el tablero de nuestra carrera.

De todas las cosas que tenemos que conocer para estar ahí arriba con plena confianza y sintiéndonos como diosas, hoy os comparto un capítulo fundamental para empezar a amigarnos con ese bicho de sombra atemorizante:


Las fases de aceptación del público.


1ª. Avalancha de etiquetas. En cuanto ponemos los dos pies delante del público este empieza a colgarnos todas las etiquetas que guarda su subconsciente habidas y por haber. Estas etiquetas son en parte subjetivas y en parte objetivas* y previsibles.



Me explico. Si subo con tacones de aguja, objetiva y previsiblemente el público me etiquetará como coqueta o femenina, subconscientemente y dependiendo del bagaje de cada individuo puede que alguien me etiquete como masoquista (yo lo haría) o como terriblemente sexy (vale, también lo haría).


*Lo objetivo depende del entorno. Hay que tener en cuenta dónde estamos exponiendo. No es lo mismo actuar en tacones en un evento sobre moda que hacerlo en un congreso de podología. Las etiquetas objetivas estarán condicionadas por este entorno.


2ª. Foco. Hemos tenido el foco por una fracción de segundo, mientras nos empapelaban por nuestra imagen. Ahora tenemos que ganarnos que ese foco se mantenga. ¿Qué ha hecho el público dos segundos después de vernos? ¿Están están en silencio pendientes de mi próximo movimiento o por el contrario están comentando con la compañera de mesa algo sobre mi imagen? Si es lo primero ¡enhorabuena! Tienes la mitad del trabajo hecho. Si es lo segundo tienes que tener un as debajo de la manga para sacudir su atención y redirigirla hacia ti.


Desconcierto. Empezamos nuestro discurso oral - porque el visual empezó en cuanto subimos, pero eso es ya otro post ;-) - y como toda buena exposición el comienzo debe ser gratamente impactante. Es aquí cuando realmente nos ganamos la atención del público y si lo hacemos medianamente bien se va a quedar con nosotras el resto de nuestra actuación.


Copiloto. Nos ha comprado. Se sienta en el asiento del copiloto y nos cede el control de lo que va a suceder en los próximos minutos. Nos hemos ganado su confianza y nos acompaña expectante pero ¡ojo con defraudarles! Un cambio en el discurso durante nuestra performance los volverá a desconcertar y tenemos que prever si eso les a provocar que nos sigan o que volvamos al punto 3.


True love. Se ha quedado con nosotros hasta el final. Lo vemos y lo sentimos (es esa sensación en la boca del estómago que nos dice que somos la ostia**). Es el momento de agradecer, de repetir nuestro nombre y auto promovernos (repite tu nombre, redes sociales, diles que te vas a quedar por ahí un rato y que estarás encantada de que si les gustó te inviten a una birra -chascarrillo, pero si cuela, cuela).


** Desde pequeñitas nos enseñan que está mal decirnos a nosotres mismes que hemos hecho algo bien. Nos hacen sentir vergüenza por auto alabarnos y debemos preceder nuestros méritos con un ‘modestia aparte’ como si la modestia tuviera algo que ver con el trabajo bien hecho. Si sientes en el estómago que lo has hecho muy bien, dítelo, DÍ TE LO: MUY BIEN NURIA, MUY BIEN. Ya verás como para lo otro siempre habrá un atrevido muy voluntarioso entre el público dispuesto a darnos su opinión sobre de qué tendríamos que hablar la próxima vez (siempre por nuestro bien, claro,y el de su ego, más claro).




Aclaración. Habréis notado que estas cinco fases se basan en que todo haya ido sobre ruedas. He preferido no enfocarme en lo contrario porque, en resumen, si no hacemos bien nuestro trabajo las fases del público terminarían en ‘4ª Exigencia de que le devolvamos el dinero’.


Estas fases son las que yo he observado a lo largo de mis años como comediante y maestra de ceremonias. He tratado de resumirlas y hacerlas lo más entendible posible, pues como os comentaba yo lo tuve que aprender en el campo de batalla.


El pánico escénico es un problema serio que en ocasiones llega a anular la carrera de artistas talentosísimos. Con este post yo no pretendo solucionar ese problema a quien lo padece.


Lo que sí creo es que, a otro nivel más común, el miedo es algo tan normal como fácil de solucionar si sabemos cómo.

El primer paso para vencer ese miedo es saber a qué nos enfrentamos. Desmitificar.

Te animo a que la próxima vez que tengas que exponer observes si estas fases se cumplen. Empieza a tomar conciencia de qué señales te indican qué está andando bien o qué no está funcionando. Prepara un contraataque por si en algún momento sientes que pierdes el foco de tu público y por último DISFRUTA. Siempre. No te olvides de jugar.


Ahora cuéntame qué te ha parecido este post. ¿Estás de acuerdo con las fases aquí descritas? ¿Hay alguna que en tu opinión me haya saltado? ¿Qué crees que te haría falta para subir al escenario con menos miedo la próxima vez?


Recuerda que para opinar te tienes que registrar arriba donde ponIniciar Sesión.


Y si compartes este post no te olvides de etiquetarme así se lo puedo enseñar a mi madre que estará muy orgullosa de mí ;-)


GRACIAS

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"work, work, work, work, work"
Rihanna.
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folou mi
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© 2019 by Nuria Jiménez Comediante

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