Kill the heckler

Heckleres una persona que acosa y trata de desconcertar a otros con preguntas, desafíos o burlas. Con frecuencia, se sabe que los hecklers gritan comentarios despectivos en una actuación o evento, o interrumpen los monólogos con la intención de perturbar a los intérpretes y / o participantes.’ Fuente: Wikipedia





En el ámbito del stand up comedy hecklers pueden ser tanto personas, como en la descripción anterior, como eventos que suceden alrededor, tales como un bebé llorando (sí, hay personas que consideran ideal llevar a su bebé a un pub de comedia a las tantas de la noche), la licuadora de la barra, una conversación animada al fondo de la sala o un camarero al que se le cae toda la loza delante tuyo. En definitiva, todo aquello que manifiestamente boicotea el desarrollo de la actuación de la #cómica.


Cada #comediante tiene su método para lidiar con estas situaciones, y si no, debería tenerlo. Es algo a lo que TODES nos enfrentamos varias veces a lo largo de nuestra carrera, y tener una estrategia para revertirlo forma parte de nuestro trabajo.


Yo soy de las que eligen directamente disparar al entrecejo del heckler.

Sin condescendencia, sin margen a caerle/me simpática, sin perder un minuto del tiempo que las demás personas del público han invertido en venir a escucharme a mí y no a la heckler.


Lo que os voy a contar a continuación me sucedió hace un par de semanas y es una situación real que creo que ilustra mi opinión sobre cómo matar un heckler.


Estaba participando en un micrófono abierto de comedia en un bar. El maestro de ceremonias estaba haciendo su papel como presentador del #show y en su interacción con las primeras filas empezó a llamar la atención una mesa con un par de comensales que respondían a viva voz al presentador, muy alegres ellas, felices de escucharse y de que el resto del #público les riera su momento estrella. Como yo salía la primera un compañero ya me advirtió (por si se me estaba pasando por alto… #holamansplaining) de la situación, algo de lo que yo y todes les que estábamos ahí, resto del público y comediantes, ya éramos conscientes: hacía rato que había que haberles parado los pies, pero no sucedió.

Es fácil echarle la culpa al presentador de no haber corregido esta situación antes, sin embargo no es tan fácil gestionar ese momento. Como MC sabes que tienes que preparar el terreno a les comediantes y, darle una bajada de línea a un público, que podría ser que solamente estuviera extremadamente alegre, puede arruinar el ambiente. Así que no es fácil tomar la decisión.

Me presentan, me subo al escenario y empiezo mi set. A los poquísimos minutos de empezar una de las comensales de esta mesa se empeña en mantener una conversación a los gritos con su compañera, que pone cara de querer que se le trague la tierra. Cuando considero que ya me ha desconcentrado suficiente y ha obtenido el protagonismo que se merece, ni corta ni perezosa le espeto ‘QUE TE CALLES’. A lo que ella responde ‘NO ME DA LA GANA’. Ok, me acabas de declarar la guerra. Le contesto que para charlar a los gritos se vaya fuera y vuelva a entrar cuando actúe el cómico que ha venido a ver, me dice que no quiere porque ha pagado una entrada y tiene derecho a hablar. Podríamos habernos trenzado en una discusión filosófica sobre a qué le habilitan esos cinco euros que ha pagado como entrada al espectáculo, pero como esta norma no está escrita y se hubiera limitado a un sin fin de intercambio de opiniones personales, atajo con el comodín de ‘no es por mí, es por todos ellos’. Esto es: ‘Amiga, lo que estás haciendo es una falta de respeto pero no solamente hacia mí sino hacia todas las demás personas que también han pagado una entrada y no las estás dejando disfrutar del show que han venido a ver- sobre mis palabras ella seguía respondiendo cosas como tumeestásfaltandoalrespetoamíyohablosiquieroqueparaesohepagado’.

Consecuencia: aplauso y vítores del público, incluida su compañera de mesa. Se cruza de brazos y pone morritos durante el resto de mi monólogo. Fin.

Fue una situación de mierda, sí. Me podía haber salido en contra, sí. En realidad el mayor riesgo que a nivel #comedia se corre es el de, como decía al inicio, arruinar la energía. Mostrarte demasiado cabreada, quedar afectada y no poder remontar el buen rollo, pero son cosas que con la experiencia se aprenden a gestionar. A desarrollar la intuición de ‘ok, es por aquí por donde tengo que atacar’.


Más tarde, la amiga de la heckler me contó que a su amiga le había ofendido un chiste que hice sobre política. Ojalá me lo hubiera dicho en el mismo momento en que estaba en el escenario, porque de haberlo sabido mi estrategia hubiera sido muy distinta: dedicar mis adorados 7 minutos de estar ahí arriba a reírme de los límites del humor y las ofendiditas. Esto último no es un consejo, es una opción personal y sobre todo un descargo.



Me encantaría saber qué haces tú en estos casos ¿tienes un plan?¿improvisas sobre la marcha? ¿te dan miedo los hecklers? Hablemos, guapi. Recuerda que para comentar tienes que iniciar sesión. Si lo prefieres, continuamos la charleta en instagram.

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"work, work, work, work, work"
Rihanna.
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folou mi
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© 2019 by Nuria Jiménez Comediante

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