Cómo escribir una hora de texo nuevo sin empacharse

O cómo tomarse vacaciones creativas sin culpa




Durante los 9 años que llevo en la comedia, siempre he tenido un trabajo paralelo. Mi tan querido como reñido trabajo nutricional. Sobre cómo lo he ido gestionando, tanto práctica como emocionalmente creo que podría escribir un libro.


Uno de los capítulos de ese libro sería sobre las medio-vacaciones. Es decir, cuando tenemos oficialmente vacaciones de nuestro trabajo nutricional pero no de nuestro trabajo pasional*.

En este momento del año de pseudo-vacaciones he pasado por todo tipo de crisis, que a grandes rasgos puedo resumir en dos: querer hacer todo lo que no pude hacer durante el año o querer descansar todo lo que no pude descansar durante el año.


El verano es una época complicada porque generalmente el número de escenarios baja, las oportunidades de subir a un openmic son menos, dependiendo de donde vivas a veces hasta nulas, y por tanto es mucho más fácil dejarnos llevar por la pereza con la excusa de que no hay actividad.

Y luego, en septiembre, pasa lo que pasa. La monstrua de la culpa nos espera con los brazos abiertos.

Nos anotamos a cuanto escenario se re-inaugura mientras tragamos saliva y preparamos explicaciones mentales para dar cuando volvamos al ruedo con, exactamente, el mismo texto que hacíamos en junio. Pasar un par de semanas sin escribir no tiene nada de malo, en general. ¿Por qué digo en general? Porque depende de cada una, del nivel de control y auto conocimiento que tengamos de nuestra capacidad creativa.

Yo sé que a estas alturas a mi no me pasa nada por no escribir durante 2 semanas, porque ahora sé cuáles son mis mecanismos para volver a ponerme en modo ‘genius at work’ cuando yo quiera. Obviamente no siempre fue así. Durante años la técnica de invocar a la musa de la inspiración para mi era una leyenda urbana. No existía tal técnica. Todo estaba en manos del destino, el clima y las estrellas.


Nunca sabía cuándo iba a volver a tener una idea y mucho menos cuánto tiempo me iba a llevar desarrollarla hasta el nivel que me gustaba a mi.

Spoiler alert* , sí existe esa técnica. Y Spoiler alert dos*, cada una terminamos encontrando la que se adecúa a nuestra forma de ser.



Otra posibilidad en esta época de inactividad es que elijas ponerte al día de todo lo que no pudiste hacer durante el año. Te pones a pasar a limpio ideas que fuiste anotando por todas partes, algunas ya ni sabes por qué las anotaste, palabras sueltas en servilletas (“payaso, Amazonas, pezón, nieto”) que ya no tienen sentido . Empiezas a ver todos los especiales de comedia que se estrenaron y que no pudiste analizar detenidamente. En un par de semanas, tienes un montonazo de papeles, archivos de word, otros en el drive, con varias versiones del mismo chiste, y te imaginas haciéndolo con un tono irónico inglés a lo Ricky Gervais.


Llega septiembre, y si te tomaste las vacaciones en agosto tienes el texto fresquito, pero si te las tuviste que tomar en junio es lo mismo que hablar de hace un año. Tu texto nuevo que escribiste con tanta ilusión y con el que esperabas redimirte por los meses de invierno sin escribir te parece ajeno. Ya no te haces gracia y te dices ‘¿en qué estaba pensando cuando escribí esto?’. Como comediante prudente que eres vuelves a los open mics apenas atreviéndote a probar de a un chiste nuevo por vez. Como consecuencia, pasarán de nuevo los meses de invierno y entre el trabajo nutricional y la prudencia de pulir los chistes nuevos de a uno, difícilmente termines otro año lectivo con algo más de 10 minutillos nuevos buenos. Y vuelta a empezar.


Como os decía arriba, cuando todo esto era campo, yo también solía alternar cada verano con una de las dos crisis: o bien la de no escribir nada porque me merecía descansar o bien la de darme el empacho para acallar la voz de la conciencia artística.

Mi consejo de la abuela es: planifícate un cachito, almita de diosa, que no cuesta nada.

¡BUM! ¡Vaya mierda de consejo! ¿eh? Pues sí, querida. ¿Alguna vez tuviste una profe que os insistía en que no servía de nada darse la turra de estudiar todo el tema justo antes del examen sino que había que estudiar un poco cada semana? Guess what… esa hijaderremil tenía razón.




Aunque parece una revelación de mierda, de corazón te digo que ojalá alguien más experimentado que yo me lo hubiera dicho hace años.

No se trata de ponerse una agenda inamovible, dejar de ir a los cumpleaños porque te planificaste que cada semana escribirías y estamos a domingo de noche y no he escrito ná y es que Iker Giménez es tan tentador… Se trata de ponerse mini metas conseguibles. Por ejemplo ¿qué me dirías si te digo que cada año escribas una hora de texto bueno nuevo? Me dirías que es imposible, que ni Jim Jefferies lo hace (sorry Jim, pero es verdad). Pero si te digo que escribas cada semana 3 chistes nuevos, independientemente de su calidad. No es tan difícil ¿no? Al fin y al cabo ¿cuántos chistes de mierda se te ocurren una tarde de birras con tus colegas? Pues bien, aunque yo soy de letras hasta aquí llego:

3 chistes x 48 semanas que tiene el año = 144 chistes. Ponle que de media dure cada chiste 30 segundos. Esto sería 144 x 30 = 4.320 segundos, entre 60 segundos que tiene 1 minuto = 72 minutos. Vaya… ¡más de una hora!

Ok, bien. Una hora de mierda, pero seamos optimistas y pensemos que el hecho de obligarte a escribir 3 chistes nuevos a la semana te va a animar a subirte cada semana a, al menos, un openmic, y que al cabo de los 9 meses de curso lectivo tendrías que tener una buena media hora nueva (siempre en progreso, of course, como perfeccionistas enfermas que somos). ¿Lo ves? No es magia negra, no es metafísica. Es ir dando pasitos reales y sobre todo ir disfrutando cada pasito de ese camino. Recuerda que si nosotras no nos divertimos haciéndolo no podemos pedirle al público que lo haga.


Espero que me digáis si esto ya lo poníais en práctica, sentíos libres de decirme ‘vaya Nuria, que te piensas que has descubierto América’ , pero decidmelo con telepatía ¿vale? No me jodáis el karma del blog escribiendo comentarios feos. Contadme si os véis capaces capaces de aplicarlo. Nadie dijo que haya que eperar a septiembre o enero para hacerlo. Y si no ¿por qué? ¿Cuál es el mayor impedimento que le véis?





*Entiende como trabajo pasional aquella actividad por la que dejas de dormir si hace falta, independientemente del aporte económico. Puedes llamarlo pasional, vocacional, aspiracional, freelance, 50% de mis ingresos, etc.




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"work, work, work, work, work"
Rihanna.
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folou mi
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© 2019 by Nuria Jiménez Comediante

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